T e vi llorar...
Te vi llorar, tu llanto parecía el de un niño, al perder su mas preciado recuerdo, su mas valioso juguete, su mas calida sonrisa.
Las lagrimas recorrían tu piel de porcelana, brotaban cual orquídeas negras de tu alma, triste, perdida.
Tus manos temblaron de dolor, esas manos ajadas por el tiempo. Y pensar que bajo esa suave piel, se esconde el paso de la vida. Tus manos sembraron semillas, cosecharon recuerdos, marcaron corazones, educaron almas ansiosas de libertad.
Tus ojos marcados por la angustia en un rojo intenso, en contraste con el verde esperanza, que alberga la profundidad de tu sabiduría, aun guardada, .
Tus palabras, tan llenas de razón, opacadas por un ideal tan claro, pero a la vez tan duro de llevar.
Te vi llorar, te abrace con fuerza, pero mis brazos parecían no contener la ira que tu corazón había ocultado sigiloso por tanto tiempo. Te abrace, como lo hiciste con los seres de tu vientre, cuando las palabras parecían no consular su soledad, su dolor, sus vivencias que en el tiempo habían llegado antes de lo planeado. Sus ojos, parecidos a los tuyos, pero tan jóvenes aun, parecían no entender la situación, o más bien, parecían no querer hacerse cargo de ella.
Si supieras que te entienden, que comparten tu decepcion, que en la oscuridad de la noche, te vieron solitaria en una silla pobre, llorando de desesperación, temblando en silencio… de temor a lo que vendría después.
Vivieron tu incertidumbre, la compartieron.
Te vi llorar, y en tu llanto comprendi que no querías anotar adeptos a tu ideal, no querías compadecerte de vos misma, no querías salvar tu orgullo y pedir perdón, con justa razón. Comprendi que lo único que precisaba tu espíritu era un poco de comprensión, ciega fui… negándolo. Sordos mis oídos que en tanto silencio no oyeron tu grito, apagado en una densa mezcla de fracaso, angustia, dolor, soledad.
Te vi llorar, y silenciosa… mi alma lloro junto a vos.
Mamá...
23-04-02.
